sábado, 11 de septiembre de 2010

La Vicaria. Cap 5


Debo admitir que mis propósitos eran un tanto difícil, pero cuando llegue a ese burdel, cada idea en que pensé n abandonar lo que me había prometido como meta, se fue desechando uno a uno.

-eres muy joven, y bella. Tienes clase, porte. Una gran joya para muchos de los caballeros que se citan aquí- dijo la madrota Doña Petra.
-gracias por los halagos. Se que le puedo servir de mucho aquí- conteste.

Y claro que fue así. Mi primer cliente fue el primer ministro de la corte de España. Un viejo que cuando me vio, me tragó por completo. No espero tanto tiempo para introducirme su mal oliente pene a mi boca y después a mi vagina. Tenia mucho asco, pero aguante esas sensaciones porque l pago, seria muy bueno. Lo complací en todo…

-eres una ricura, niña. Jamás imagine que el difunto Armando de Toledo tuviera una hija tan exquisita como tu- me decía el viejo descarado.

Al paso de los días, doña Petra me daba lo que era mi pago.

-Te estas volviendo muy popular, Isabela. Si sigues así, en menos de lo que canta un gallo, podrás retirarte y hacer de tu vida lo que quieras. Hasta vivir nuevamente n sociedad.
-mis ambiciones son mucho mas grande que la de un buen retiro, querida doña Petra.

La Vicaria. Cap 4

-que haremos?- me pregunta
-no nos queda otro camino mas que seguir con lo que mueve al mundo que es el deseo carnal- le conteste demostrando entusiasmo mientras ella tenia el rostro asombrado.

-no estas hablando enserio? Quieres ser una cualquiera?
-no solo una cualquiera, hermanita. Solo calmando la sed de la carne, se puede calmar también la sed de bienes materiales.

Marisela dio un paso atrás. Note que estaba aterrada por lo que le decía. Yo solo la observe y trate de sonreír.

-lo que dices es pecado! Es ir en contra de lo moral y de la ley. Contra Dios mismo!
- Por favor, Marisela! Entiende que en la vida hay penas y placeres. Ya vivimos las penas tras la muerte de nuestros padres, y de la ruina en que nos han heredado. Si somos inteligentes, podemos utilizar nuestra juventud, nuestra belleza para conseguir lo que realmente merecemos. Hay que decidirnos: nos hacemos cortesanas o nos morimos de hambre. La primera opción nos dar placer, vida, lujos, en cambio la otra siempre viviremos de pena tras pena.

Marisela permaneció callada por un largo rato. Trataba de evitar las lagrimas, y fue cuando decidió…

-siempre estarás en mi mente, querida hermana Isabela.

Lo comprendí. Y me dolió el saber que mi única pariente me daba la espalda. Pero sabía que no podía hacer nada más. Volví a reforzarme de valor y la abrace.

-hasta siempre…
-Dios te acompañe- últimas palabras de Marisela.

Ella tomo el camino derecho, y yo, el izquierdo. No mire atrás. La suerte mía estaba echada. Ya no tenia que permitir el fracaso. Seguiría los consejos de la Madre Superiora

y delante de una imagen sagrada como la virgen, me hinqué…y sonreí.

- a ti te debo lo que soy. A ti te debo lo que seré…por ti, has convertido en mi alma, en una llave…para entrar al mundo verdadero… Seré una mujer rica y desvergonzada. La más ramera y la mas puta que hubiese sobre la tierra. La más grande. Los escrúpulos no me llevaran a nada, si no al desastre. Seguiré mi camino. El camino del vicio, porque es ahí donde triunfare. No me detendré ante nada. Si es preciso matar, mataré. Todo, con tal de ser la mas poderosa…la mas perversa…la mas malvada…la mas bella y gloriosa entre los mortales… te lo JURO maldita VIRGEN…yo seré mas grande que tú

La Vicaria. Cap 3


Las visitas en su oficina eran dos veces por semana. Era obvio que no sea podía arriesgar a que el mundo supiera de lo nuestro. Pero a los dos meses, justo después del cumpleaños de Marisela, el numero 12, mi vida cambio… la noticia de que mi padre, Armando de Toledo se había suicidado arrojándose por el balcón, fue el comienzo de una vida próxima a enfrentar.

Los funerales fueron por lo alto, como cualquier familia aristócrata de España, el último adiós fueron muchas personas de la cual se decían amigos de la familia. Mi madre, Margarita estaba deshecha. Pese a que se conservaba joven, en pocos días, se notó su vejez por la muerte de su esposo.


La muerte de mi padre también nos dolió a mi hermana y a mí. Solo que yo no mostré ninguna lagrima, para mostrar fortaleza y mucha valentía. Que después iba a necesitar cuando, se sabe otra gran mala noticia…mi madre, en tres días enfermó, y murió.

Para los funerales de ella, fue un poco más discreto de lo que fue el de mi padre. Observe con atención que faltaban personas que eran de suma importancia en la sociedad española. No lograba entender el porque ni el pésame nos mandaba por escrito con algún mozo.

Y claro que todo tenia explicación. Días después, la querida superiora me mando a llamar. Pensé que el trago amargo de perder a mis padres, lo recompensaría con un momento de pasión con ella…pero…

-escucha, Isabela, esto es importante.- dijo en tono frío y seco
-que pasa, madre? Porque ese tono frío? Acaso dejo de amarme?
-yo nunca te ame, Isabela.

Esa respuesta me dejo helada, y con la boca abierta.

-tu padre antes de morir dejo una buena cantidad para que la compartieras con Marisela si algo le pasaba. Como fue así, y ahora el fallecimiento de tu madre se ha sumado, me temo que no pueden quedarse aquí.

-que esta diciendo, madre?- pregunte incrédula al escuchar esas palabras
- escucha, Isabela. Tu padre se quito la vida porque perdió mucho dinero en un mal negocio. No soporto la idea de vivir en la pobreza y se arrojo del balcón. Tal vez fue el mismo hecho el que tu madre lo siguiera en ese camino. Tu hermana y tu están arruinadas.

-pero si eso es cierto, usted tiene el deber de ayudarnos. Nosotras solas que haremos? De que vamos a vivir?- pregunte angustiada al saber aquella verdad.

-el Colegio no esta obligado a nada, mi querida Isabela. Te he preparado muy bien para el libertinaje. Sabes que tienes un gran talento para la puteria y es hora de ponerlo en practica. Échala andar y veras que tendrás los frutos que mereces.

-entonces todo lo que me ha dicho. De que me amaba, que era la única…
-el apetito carnal siempre encuentra reemplazo. Olvídate de mí, como yo me he olvidado de ti.

Salí corriendo de aquel lugar, llorosa y con una gran humillación que pesaba en mi espalda. Y pronto me encontraba en la gran puerta de salida y entrada del Colegio Convento del Sagrado Corazón de Maria y José donde mi hermana Marisela tenía lado dos maletas, una de ella, y la otra mía.

-que haremos?- me pregunta
-no nos queda otro camino mas que seguir con lo que mueve al mundo que es el deseo carnal- le conteste demostrando entusiasmo mientras ella tenia el rostro asombrado.