
Debo admitir que mis propósitos eran un tanto difícil, pero cuando llegue a ese burdel, cada idea en que pensé n abandonar lo que me había prometido como meta, se fue desechando uno a uno.
-eres muy joven, y bella. Tienes clase, porte. Una gran joya para muchos de los caballeros que se citan aquí- dijo la madrota Doña Petra.
-gracias por los halagos. Se que le puedo servir de mucho aquí- conteste.
Y claro que fue así. Mi primer cliente fue el primer ministro de la corte de España. Un viejo que cuando me vio, me tragó por completo. No espero tanto tiempo para introducirme su mal oliente pene a mi boca y después a mi vagina. Tenia mucho asco, pero aguante esas sensaciones porque l pago, seria muy bueno. Lo complací en todo…
-eres una ricura, niña. Jamás imagine que el difunto Armando de Toledo tuviera una hija tan exquisita como tu- me decía el viejo descarado.
Al paso de los días, doña Petra me daba lo que era mi pago.
-Te estas volviendo muy popular, Isabela. Si sigues así, en menos de lo que canta un gallo, podrás retirarte y hacer de tu vida lo que quieras. Hasta vivir nuevamente n sociedad.
-mis ambiciones son mucho mas grande que la de un buen retiro, querida doña Petra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario