
Las visitas en su oficina eran dos veces por semana. Era obvio que no sea podía arriesgar a que el mundo supiera de lo nuestro. Pero a los dos meses, justo después del cumpleaños de Marisela, el numero 12, mi vida cambio… la noticia de que mi padre, Armando de Toledo se había suicidado arrojándose por el balcón, fue el comienzo de una vida próxima a enfrentar.
Los funerales fueron por lo alto, como cualquier familia aristócrata de España, el último adiós fueron muchas personas de la cual se decían amigos de la familia. Mi madre, Margarita estaba deshecha. Pese a que se conservaba joven, en pocos días, se notó su vejez por la muerte de su esposo.
La muerte de mi padre también nos dolió a mi hermana y a mí. Solo que yo no mostré ninguna lagrima, para mostrar fortaleza y mucha valentía. Que después iba a necesitar cuando, se sabe otra gran mala noticia…mi madre, en tres días enfermó, y murió.
Para los funerales de ella, fue un poco más discreto de lo que fue el de mi padre. Observe con atención que faltaban personas que eran de suma importancia en la sociedad española. No lograba entender el porque ni el pésame nos mandaba por escrito con algún mozo.
Y claro que todo tenia explicación. Días después, la querida superiora me mando a llamar. Pensé que el trago amargo de perder a mis padres, lo recompensaría con un momento de pasión con ella…pero…
-escucha, Isabela, esto es importante.- dijo en tono frío y seco
-que pasa, madre? Porque ese tono frío? Acaso dejo de amarme?
-yo nunca te ame, Isabela.
Esa respuesta me dejo helada, y con la boca abierta.
-tu padre antes de morir dejo una buena cantidad para que la compartieras con Marisela si algo le pasaba. Como fue así, y ahora el fallecimiento de tu madre se ha sumado, me temo que no pueden quedarse aquí.
-que esta diciendo, madre?- pregunte incrédula al escuchar esas palabras
- escucha, Isabela. Tu padre se quito la vida porque perdió mucho dinero en un mal negocio. No soporto la idea de vivir en la pobreza y se arrojo del balcón. Tal vez fue el mismo hecho el que tu madre lo siguiera en ese camino. Tu hermana y tu están arruinadas.
-pero si eso es cierto, usted tiene el deber de ayudarnos. Nosotras solas que haremos? De que vamos a vivir?- pregunte angustiada al saber aquella verdad.
-el Colegio no esta obligado a nada, mi querida Isabela. Te he preparado muy bien para el libertinaje. Sabes que tienes un gran talento para la puteria y es hora de ponerlo en practica. Échala andar y veras que tendrás los frutos que mereces.
-entonces todo lo que me ha dicho. De que me amaba, que era la única…
-el apetito carnal siempre encuentra reemplazo. Olvídate de mí, como yo me he olvidado de ti.
Salí corriendo de aquel lugar, llorosa y con una gran humillación que pesaba en mi espalda. Y pronto me encontraba en la gran puerta de salida y entrada del Colegio Convento del Sagrado Corazón de Maria y José donde mi hermana Marisela tenía lado dos maletas, una de ella, y la otra mía.
-que haremos?- me pregunta
-no nos queda otro camino mas que seguir con lo que mueve al mundo que es el deseo carnal- le conteste demostrando entusiasmo mientras ella tenia el rostro asombrado.
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