
Los funerales como eran de esperarse, fueron de lo más sofisticado que la misma aristocracia podía requerir. Personalidades que no venia desde hace tiempo se sorprendieron al verme ahí, como una ama de llaves del Conde de Vergara. Y a mi lado, estaba la chiquilla Maria Enriqueta, que no paraba de llorar. Y creo que mi lado humano recayó en ese momento.
-sabes, yo también soy huérfana de madre. Y de padre. Se lo que se siente. Pero como toda mujercita que eres, lo más conveniente es que te des fuerzas, para poderla compartir con tu señor padre…
-extrañare a mi madre, Isabela. Era muy buena.
-lo se querida.
Abrace a esa niña justo cuando mi mirada se encontró con la del Conde, en señal de que el plan había sido ejecutado exitosamente.
Y para celebrar al acontecimiento, organice una orgía con las más bellas niñas de Doña Petra. La noche fue muy corta para divertirse, así que fueron más de tres días en que la fiesta duró…y mi pago, fue mucho más grande de lo que pensé…
-unir nuestras vidas en sagrado matrimonio? Habla usted en serio?
-ese es el gran pago. No te parece justo?-pregunto el conde
-muy alto sabiendo de donde provengo.
-lo dices por el congal donde aun percibes ganancias? Olvida ese pasaje de tu vida. Con suficiente dinero, quedará borrado. Yo necesito una compañera como tu, sin escrúpulos. Capaz de hacer lo que fuese sin detenerse ante nada.
-y su hija? Que puede pensar ella? O su familia?
-nada. Ellos no me importan.
Y en menos de cuatro meses, el gran obispo de toda España no daba la bendición en el nuevo matrimonio…no lo podía creer. Ya era una mujer muy rica, como siempre lo fui desde niña. Todo fue tan placentero y tan fácil. No cabe duda que viviendo del pecado se consigue muchas cosas.
Fue hasta entonces cuando un buen caballero llego a la mansión en busca de mi marido.
-usted es la condesa?
-si, así es. Y usted es…?
-mi nombre es Luís de Oropeza. Administrador y mano derecha del Conde de Vergara en las tierras de Nueva España- dijo aquel apuesto señor.
Efectivamente, Luís de Oropeza se encargaba de la administración de las propiedades del Conde en nueva España. Se decían muchas cosas de aquel lejano país, y era la primera vez que tenía el contacto para saber más de aquel nuevo mundo.
Era de esperarse que si ya no tenía escrúpulos, ni moral, lo lógico era que Luís y yo, acabáramos en la cama…
-ahora puede entender al Conde, el porque la elegido como esposa.
-son muchas razones, Luís. El echo es que soy mucho mas perra de lo que crees.
-no entiendo…
-me estorba la hija. Maria Enriqueta es una piedra que me molesta. Y creo que tú puedes ayudarme.
-cuales son sus planes?
-que desaparezca. Esta por cumplir 12 años, y en cualquier momento alguien pedirá su mano. Es muy bella, y con ello su fortuna se ira.
-quieres todo para ti, Condesa?
-todo lo que toco, lo es mío…por eso, la diabla anda suelta
No fue difícil convencer a Luís de Oropeza que matara a Maria Enriqueta, ya que tenia toda la razón del mundo, pues mi hijastra, ya estaba en sus primeras citas de amor, con un muchacho de buena familia. Y eso, no lo podía permitir.
-en cuanto ella este sola, acércate. Llévatela lejos, sin testigos. Y ahógala en el río si es posible.
-suena como al cuento de los hermanos Grimm: Blanca nieves.
-pero en este cuento, ella si va a morir…así que si nos basamos en esa escritura, te pido el corazón de mi noble hijastra en un cofre.


